Son las 8 de la mañana. La oficina es gris. Monotonía. La felicidad está ausente. Uno tras otro, siete empleados abatidos ingresan a este lugar de trabajo: una lugar deprimente que podría ser una oficina de seguridad social, un centro de llamadas telefónicas  o tal vez un ministerio. Promete ser un día difícil, ya que en el escenario está en acción  un torpe conserje, un jefe  abrumador y, luciendo el único toque de color, una secretaria de espíritu libre con un vestido rojo brillante. Lo que sigue, sin embargo, es todo menos gris. La música bulliciosa interpretada por los "trabajadores" (conjunto LE TENDRE AMOUR), las elegantes cantatas cantadas por el "jefe" y su "secretaria", y las interminables bromas del "conserje" contrastan tan fuertemente con la puesta en escena de la monotonía  que el efecto es absolutamente hilarante.

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